Consiste en una bola de plata, las hay de diferentes tamaños y con el movimiento, emiten un leve y agradable sonido. Dichos llamadores son protagonistas de una bonita leyenda.
Usado desde la época medieval como protector, hoy en día, en la India y otros países, las mujeres embarazadas los llevan colgados al cuello a la altura del ombligo para proteger al bebe de cualquier negatividad externa, incluso de los shocks o traumas que pudiera sufrir la madre.
Lo que se pretende, es que el bebé se acostumbre a su sonido relajante y lo reconozca, haciendo vibrar al llamador cerca de su vientre. Luego, una vez que nace, lo cuelgan con un lazo de la cuna para que tranquilice al niño al identificar el sonido familiar que lo acompañó durante toda la gestación, y de igual manera es muy adecuado para el periodo de lactancia, ya que mientras el bebe toma el pecho, se siente más tranquilo, con el sonido armonizador.










